El ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha Vásquez, destacó el papel del diálogo interreligioso como herramienta para fortalecer la paz, la convivencia y la cohesión social, durante un encuentro la noche de este jueves con integrantes del Comité Ecuménico de Panamá (COEPA), representantes de distintas confesiones religiosas y miembros del equipo de la Cancillería.

Durante el evento, el ministro Martínez-Acha Vásquez destacó que Panamá, además de ser un puente entre mares y continentes, es también “un país construido a partir del encuentro de pueblos, culturas, lenguas y religiones”.

Las distintas tradiciones religiosas presentes en el país -comentó-, aunque mantienen sus propias identidades, comparten valores fundamentales como la paz, la justicia, la solidaridad, el servicio y el respeto por la dignidad humana.

El jefe de la diplomacia panameña subrayó que la diversidad religiosa constituye parte de la identidad nacional y que el diálogo permite construir puntos de encuentro sin exigir uniformidad.
En ese sentido, señaló que las comunidades religiosas han acompañado diferentes etapas de la historia panameña y han realizado aportes en ámbitos como la educación, la asistencia social y el servicio a las poblaciones más vulnerables.

El canciller Martínez-Acha Vásquez también destacó el aporte de las comunidades migrantes a la formación de Panamá y la manera en que distintas tradiciones han logrado preservar sus raíces mientras contribuyen a la construcción de una identidad común.

Durante su intervención, también hizo referencia a los valores que cada tradición religiosa puede aportar a los desafíos actuales del país, entre ellos la educación, la responsabilidad ciudadana, la solidaridad, la inclusión y el servicio al prójimo.

“La educación es una forma de servicio; educar es creer que el futuro puede ser mejor que el presente”, señaló.

Asimismo, indicó que la construcción de una sociedad más justa requiere de la participación de todos los sectores y no únicamente de las instituciones pública. “La construcción de una sociedad más justa requiere también ciudadanos que asuman responsabilidades”, afirmó.

El ministro Martínez-Acha Vásquez destacó, además, la importancia de convertir los valores en acciones concretas y en conductas cotidianas.

“Una sociedad no se transforma solamente mediante leyes. Se transforma cuando los valores se convierten en hábitos, cuando la verdad deja de ser un discurso y se convierte en una forma de vivir”, expresó.

Al referirse al diálogo interreligioso, sostuvo que Panamá tiene la oportunidad de proyectarse como un espacio de encuentro entre personas, culturas y religiones. “Podemos decir que somos un puente espiritual, un anfitrión espiritual”, manifestó.

Por su parte, el rabino Gustavo Kraselnik agradeció la iniciativa del Ministerio de Relaciones Exteriores y destacó la participación de representantes de diversas comunidades de fe.

“En Panamá no solamente existe esa convivencia armoniosa, fraterna, sino que estamos en la vanguardia liderando con el ejemplo de cómo las comunidades de fe pueden trabajar juntas”, señaló.

Kraselnik explicó que el diálogo interreligioso parte del reconocimiento y respeto de la identidad y experiencia religiosa de cada comunidad, sin pretender imponer una creencia sobre otra.

El representante religioso también destacó la disposición de las comunidades a contribuir cuando el país lo requiere, particularmente en situaciones relacionadas con la paz social y la búsqueda de soluciones mediante el diálogo.

El encuentro contó con la participación del viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos A. Hoyos, representantes del Comité Ecuménico de Panamá y líderes de distintas comunidades religiosas, entre ellos representantes de las iglesias católica, episcopal, ortodoxa, metodista, bautista, mormones, Guardadores del Pacto, Comunidad Bíblica, Balboa Union Church, así como representantes de las comunidades islámica, hinduista, budista y bahá’í.