El Gobierno de la República de Panamá aspira iniciar una nueva y “más ambiciosa” etapa de cooperación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) mediante la firma este lunes del Marco de Programación País 2026-2030, dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha Vásquez.

“El Marco de Programación que hoy suscribimos integra agricultura y seguridad alimentaria, nutrición e innovación, digitalización y acción climática, conservación y desarrollo territorial, agricultura familiar, pesca y acuicultura, bioeconomía y economía azul”, añadió el canciller Martínez-Acha Vásquez.

La firma del Marco de Programación se realizó durante el acto protocolar en el Palacio Bolívar que contó con la participación del ministro de Desarrollo Agropecuario, Roberto José Linares Tribaldos; la secretaria general del Ministerio de Ambiente, María del Carmen Silvera; el subdirector general de la FAO y representante regional para América Latina y el Caribe, Rene Orellana Halkyer; la coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Panamá, Ana Patricia Graça; y el coordinador subregional de la FAO para Mesoamérica y Representante en Panamá, Adoniram Sanches Peraci, junto a autoridades nacionales, representantes del cuerpo diplomático, organismos internacionales y socios para el desarrollo.

En su intervención Orellana Halkyer destacó que en las últimas dos décadas cerca de medio millón de panameños dejó atrás la condición de hambre, un avance que sitúa al país cada vez más cerca de salir del mapa mundial del hambre.

Reveló que el Informe del Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2026 reveló que entre el 2002 y el 2025, la prevalencia de la subalimentación en el país pasó del 23,3% al 4,7%.
“Panamá se encuentra cada vez más cerca de salir del mapa mundial del hambre. Es un logro extraordinario que debemos reconocer y celebrar”, afirmó Orellana Halkyer.

Para ello, la FAO contempla trabajar en áreas como agricultura familiar, sanidad agropecuaria, inocuidad alimentaria, pesca, acuicultura, conservación de recursos naturales, biodiversidad y promoción de dietas saludables para comunidades rurales, indígenas y costeras.

Enumeró algunos de los proyectos que desarrollo la FAO en bosques críticos de Darién con una inversión de $9.5 millones, la restauración de 2,500 hectárea degradadas en Azuero con un aporte de $5 millones y $3.6 millones en programas para mitigar los alcances del cambio climático. En conjunto, la cartera de cooperación de la FAO en Panamá asciende a $18.1 millones.

“La cooperación alcanza mayor impacto cuando se articula con instituciones fortalecidas, productores organizados, sector privado, academia, socios y otros actores del sector. Para nosotros es un privilegio acompañar al país en esta nueva etapa y contribuir a que este marco se traduzca en resultados concretos para las personas y los territorios”, dijo Orellana Halkyer.

Por su parte, Graça, coordinadora residente de las Naciones Unidas en Panamá, destacó que la firma del Marco de Programación País orientará la cooperación de la FAO con Panamá durante los próximos cinco años y forma parte del compromiso del Sistema de Naciones Unidas de acompañar las prioridades del Gobierno de manera articulada y coordinada, con resultados concretos para las personas.

Graça señaló que ese instrumento está alineado con el Marco de Cooperación de las Naciones Unidas 2026-2030 y resaltó la transformación de los sistemas agroalimentarios como un eje que integra las dimensiones económicas, sociales y ambientales del desarrollo sostenible.

En su intervención, el canciller Martínez-Acha Vásquez recordó que durante 75 años, Panamá y la FAO han construido una relación basada en conocimiento, cooperación técnica y acompañamiento.
“En este mundo -resaltó-, la seguridad alimentaria ya no es solamente una cuestión agrícola. Es una cuestión de seguridad nacional. Es una cuestión de estabilidad social. Es una cuestión económica. Es una cuestión ambiental”.

El jefe de la diplomacia panameña señaló que invertir en el agro no es mirar hacia el pasado. “Es prepararnos para el futuro. Es invertir en estabilidad. Es invertir en empleo. Es invertir en nuestra tierra, el campo. Es invertir en seguridad. Y, sobre todo, es invertir en libertad de decisión”, puntualizó.

Sostuvo que en momentos en que el mundo está concentrado en las grandes crisis, en las guerras, en las tensiones geopolíticas y en las emergencias, existe también una labor que pocas veces ocupa los titulares, pero que transforma silenciosamente la vida de millones de personas.

“Ese es el valor de los logros silenciosos de la FAO. Logros que quizá no siempre aparecen en los grandes titulares, pero que se expresan en una familia que tiene alimentos sobre su mesa, en un productor que puede competir, en una comunidad que encuentra oportunidades, en un territorio que conserva sus recursos mientras genera desarrollo. En un mundo que necesita respuestas concretas, esa labor tiene una enorme importancia”, remarcó el ministro Martínez-Acha Vásquez.

Reflexionó, al mismo tiempo, sobre el papel de la política exterior del Gobierno Nacional. “La política exterior no comienza y termina en nuestras fronteras. La diplomacia también se construye en el campo, se construye en nuestros mares, se construye en nuestros bosques, se construye en nuestras comunidades”, precisó.

“Hoy Panamá y la FAO renovamos una alianza -recalcó-, pero más que eso, renovamos una convicción que la diplomacia también puede sembrar. Y cuando siembra conocimiento, cooperación y oportunidades, su mejor cosecha no es un documento, su mejor cosecha es un país más fuerte, más seguro, más libre para decidir su destino. Que no nos falte la semilla ni el valor para sembrar. Que haya futuro en cada tierra y en cada hogar. Porque quien protege su cosecha protege también su libertad”.