El viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación, Carlos Guevara Mann, participó la noche de este miércoles en el acto inaugural de la Cumbre Mundial 2026 de Crime Stoppers International (CSI). El evento contó con la participación de Sharon Hanlon, presidente de CSI, y Alejo Campos, director regional de CSI.
La actividad reúne en esta capital a autoridades y expertos globales en materia de seguridad y propicia el intercambio de estrategias para enfrentar amenazas recurrentes. Abarca temas críticos como la disrupción del cibercrimen, la transparencia comercial, el rastreo de flujos financieros ilícitos, el combate a la trata de personas y la mitigación del tráfico de vida silvestre.
La cumbre de CSI, que concluirá este viernes, reúne a especialistas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos y la Agencia Mundial Antidopaje, junto a autoridades de aduanas y representantes del sector privado.
El viceministro Guevara Mann agradeció la solidaridad internacional tras el reciente terremoto que estremeció al país.
Sobre la cumbre de CSI dijo que coincide con el quincuagésimo aniversario de Crime Stoppers, un programa con presencia en más de 30 países, constituido en una plataforma de denuncias anónimas, con la colaboración operativa de INTERPOL, lo que ha facilitado la ubicación y captura de cientos de prófugos internacionales.
Vinculó esta visión de seguridad ciudadana con el Bicentenario del Congreso Anfictiónico de 1826, y recordó que aquella asamblea sentó las bases de la lucha transnacional al condenar el comercio de esclavos y la piratería.
Afirmó que el Estado panameño mantiene un compromiso con los instrumentos jurídicos globales y lidera esfuerzos claves al presidir el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica y ha promovido la seguridad marítima desde su puesto como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
El viceministro Guevara Mann, reiteró la importancia de asegurar que los tratados internacionales se transformen en herramientas dinámicas y eficaces, capaces de salvaguardar la dignidad, la libertad y la tranquilidad de las poblaciones frente a las complejas redes de la delincuencia organizada.