El ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha Vásquez, destacó este martes la necesidad de que Panamá avance hacia una economía sustentada en el conocimiento, la innovación y el talento, durante su participación en el almuerzo ejecutivo “The Imperative of Innovation”.
“Innovar ya no es opcional. No innovar también es una decisión”, afirmó.
Durante su intervención, el canciller Martínez-Acha Vásquez señaló que la innovación debe entenderse más allá de tecnologías específicas y asumirse como una capacidad nacional para transformar la manera de hacer las cosas.
“La innovación es, en esencia, la capacidad de hacer las cosas de una manera diferente, mejor y más inteligente”, sostuvo.
Resaltó, además, que Panamá parte de una ventaja estratégica: Su histórica vocación de conexión.
“No tenemos que inventarnos una vocación. Panamá ya es un país con una vocación de conexiones”, afirmó, al destacar la capacidad del país para conectar océanos, continentes, mercados, personas y cadenas de suministro.
Sin embargo, advirtió que la competitividad global ya no dependerá únicamente de la infraestructura física.
“La competencia ya no será solamente por quién tiene el mejor puerto, el mejor aeropuerto o la mejor ruta. Será también por quién tiene la mejor sabiduría, el mejor talento, la mejor tecnología y la capacidad de convertir conocimiento en valor”, expresó.
En ese sentido, destacó la importancia de evolucionar de una economía centrada principalmente en el tránsito hacia un modelo que también genere conocimiento, tecnología y productos de alto valor.
“Nuestro presidente y su Gobierno no desean que Panamá se conforme con ser solamente el lugar por donde pasan las cosas. Tenemos que convertirnos también en el lugar donde las cosas se crean, se transforman, se prueban y se exportan”, señaló.
El ministro Martínez-Acha Váquez identificó oportunidades para Panamá en sectores como los semiconductores, la inteligencia artificial, la logística avanzada, la ciberseguridad, la biotecnología, las energías limpias y las tecnologías financieras.
También planteó la necesidad de vincular el conocimiento con la producción y las oportunidades económicas, para que Panamá pase de ser un receptor de tecnología a convertirse en un socio capaz de generar soluciones.
En ese proceso, destacó el papel de la diplomacia para conectar a Panamá con los principales ecosistemas de innovación del mundo, especialmente en Asia, Europa, Norteamérica y América Latina.
“La política exterior del siglo XXI no se construye solamente en las cancillerías.
También se construye en los laboratorios, en las universidades, en las empresas, en los centros de innovación”, expresó.
Asimismo, señaló que la innovación requiere una alianza entre el Gobierno, el sector privado, las universidades, los centros de investigación, los organismos multilaterales y los emprendedores, con especial atención a la juventud.
Al referirse al Canal como uno de los mayores ejemplos de innovación del país, destacó que esa capacidad debe proyectarse hacia los nuevos desafíos económicos y tecnológicos.
“Si Panamá pudo cambiar la geografía para conectar al mundo, también puede cambiar su economía para competir en el futuro. El Canal de Panamá cambió el mundo. Ahora nos corresponde construir una nueva gran obra basada en talento, ciencia, tecnología, creatividad y audacia”, concluyó.
El encuentro reunió a representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) y la consultora Indesa, para abordar los desafíos de la transformación digital, el aumento de la productividad y el desarrollo tecnológico del país.