“La dignidad humana no admite negociación”. Con esa afirmación, el ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha Vásquez, inauguró -en representación del presidente José Raúl Mulino— el 189° Período Ordinario de Sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CDIH), en esta capital del 4 al 8 de mayo.
En su intervención, señaló que Panamá “no solo es un hub logístico o financiero, sino un hub de principios”, al definirse como “un país fiable, un socio serio y un Estado que cumple”. En ese contexto, afirmó: “Hoy, la credibilidad es poder y la confianza es la nueva infraestructura”.
El canciller Martínez-Acha Vásquez sostuvo que la presencia del tribunal interamericano trasciende el plano institucional y subrayó que “Panamá no recibe únicamente a una instancia judicial, sino una conciencia, un principio y una convicción irrenunciable en torno a la dignidad humana”.
“Cuando la dignidad se negocia, la democracia se debilita” y que “cuando la justicia se posterga, la historia se repite”, advirtió.
También resaltó el papel de la CDIH como un límite al poder, así como un referente de memoria, verdad y justicia frente a los abusos. Indicó que sus decisiones “no son meras resoluciones jurídicas”, sino instrumentos que contribuyen a restituir derechos y preservar la verdad.
El ministro Martínez-Acha Vásquez sostuvo que Panamá ha consolidado “una voluntad nacional clara e inquebrantable” de proteger y promover los derechos humanos. Enfatizó que “el compromiso del Estado con el sistema interamericano no es retórico, sino operativo”.
En el marco del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, evocó el ideal impulsado por Simón Bolívar de construir una comunidad de naciones basada en la ley, la cooperación y la dignidad de los pueblos, y recordó que ese sueño, dos siglos después, “se ha convertido en una obligación concreta”, en la que la Corte actúa como garante.
Asimismo, destacó que Panamá es un espacio donde “el multilateralismo no se proclama, sino que se practica y se defiende”. Subrayó que proteger el Estado de Derecho en el país y en la región equivale a defender la democracia.
En materia de derechos humanos, afirmó que “no son una concesión del poder, sino una conquista irreversible de la humanidad”. Añadió que “nacen de la dignidad de las personas” y “solo perduran con instituciones que los protejan y Estados que los honren”.
Por su parte, el presidente de la CDIH, el brasileño Rodrigo Mudrovitsch, reconoció a Panamá como un espacio natural para el multilateralismo. “Panamá se ha apostado históricamente por la limitación del poder a través del derecho, reafirmando su papel en la construcción del orden jurídico internacional» afirmó.
Mudrovitsch sintetizó el mensaje central del encuentro al concretar que “los derechos humanos no son una concesión del poder, sino una conquista de la humanidad, «defender el Estado de Derecho es defender la democracia”; y que “el multilateralismo no se proclama, se practica”.
Durante el acto inaugural, la CIDH entregó una placa de reconocimiento al Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá por la organización de este período de sesiones, que reúne a actores claves en un contexto internacional marcado por desafíos al multilateralismo y al respeto de los derechos humanos.