El Gobierno de la República de Panamá, a través de su estrategia de diplomacia activa liderada por el presidente José Raúl Mulino, y ejecutada por el ministro de Relaciones Exteriores Javier Martínez-Acha Vásquez, ha logrado consolidar un hito en la protección del comercio mundial al elevar a más de 40 el número de Estados oficialmente adheridos al Protocolo del Tratado de Neutralidad Permanente del Canal.
Esa actualización reafirma el estatus de la vía marítima como un eje de paz e interconectividad global indispensable ante las actuales tensiones internacionales.
Las recientes formalizaciones de Austria, Bélgica, Portugal y Suiza, envían una señal política contundente al derecho internacional.
Al depositar sus instrumentos de adhesión ante la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), ambas naciones se unen a miembros históricos destacados como Alemania, Arabia Saudita, Chile, Egipto, España, Francia, Reino Unido, Rusia y Vietnam, que robustecen una red jurídica que garantiza que el Canal permanezca abierto, seguro y accesible para los barcos de todas las naciones, tanto en tiempos de paz como de guerra.
Los Estados que se adhieren formalmente a este régimen internacional asumen compromisos bajo el derecho internacional.
Garantía de libre tránsito. Las naciones aceptan las reglas de paso pacífico y se comprometen a que sus buques respeten la igualdad de condiciones sin discriminación de banderas.
Prohibición estricta de actos hostiles. Queda estrictamente vedado perpetrar cualquier acto de guerra, hostilidad o violencia militar dentro de la vía interoceánica o en sus aguas adyacentes, protegiendo la infraestructura de bloqueos o sabotajes.
Custodia en el sistema interamericano. El registro oficial se mantiene bajo el amparo de la OEA, asegurando la transparencia global del acuerdo.
Las autoridades panameñas enfatizan un matiz jurídico crucial. El Protocolo no confiere en ninguna circunstancia el derecho de intervención militar a las naciones firmantes. La seguridad y operación del Canal de Panamá recaen en la soberanía de su administración civil, y la protección de su neutralidad se cimienta en el consenso diplomático y el respeto mutuo entre los Estados.
No obstante, el desafío diplomático continúa respecto a grandes usuarios de la ruta. Potencias globales de la envergadura de Brasil, India, Japón y México, están pendientes de anunciar su adhesión.
El Ministerio de Relaciones Exteriores ha extendido, además, la invitación a adherirse al Protocolo del Tratado de Neutralidad Permanente del Canal, entre otros, a Argelia, Australia, Costa de Marfil, Filipinas, Jordania, Georgia, Pakistán y Serbia.
La adhesión al Tratado de Neutralidad, es un objetivo prioritario para Panamá de cara al fortalecimiento de la gobernanza marítima mundial.