El Gobierno de la República de Panamá ha consolidado su liderazgo diplomático en la región al encabezar, junto a la Organización de los Estados Americanos (OEA), la misión internacional de alto nivel que arribó a Bolivia para verificar la situación del país y respaldar la preservación de su institucionalidad democrática.
El despliegue de esta delegación responde directamente a la resolución sobre la “Situación del Estado Plurinacional de Bolivia”, un documento impulsado con firmeza desde Panamá durante el 56.º periodo ordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA. El presidente panameño, José Raúl Mulino, fue el principal promotor del respaldo internacional al Gobierno boliviano frente a la severa crisis que paralizó al país durante siete semanas entre mayo y junio, planteando la creación de esta comisión para acompañar la restauración del orden.
La misión en el terreno está coliderada por el ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, Javier Martínez-Achá Vásquez, quien viaja acompañado por el secretario general de la OEA, Albert Ramdin. El canciller panameño encabeza un equipo internacional de primer nivel que incluye a altos representantes y diplomáticos de Argentina, Estados Unidos, Canadá, Chile, Perú y Uruguay.
Martínez-Achá Vásquez inició este miércoles una intensa agenda de trabajo en La Paz, siendo recibido por su homólogo boliviano, Fernando Aramayo. Durante las jornadas de trabajo, el ministro panameño centrará los esfuerzos de la delegación en escuchar los distintos puntos de vista de los actores sociales y políticos, con el objetivo de facilitar el diálogo, reducir las tensiones y garantizar el estricto respeto a los derechos humanos.
La intervención del canciller panameño busca asegurar que el proceso de estabilización en Bolivia tras el levantamiento de los bloqueos —que dejaron millonarias pérdidas económicas y trágicas víctimas mortales— se realice bajo medidas legales y proporcionales que protejan la seguridad pública y restablezcan los servicios esenciales de la población.
Con esta acción, la diplomacia de Panamá reafirma su papel histórico como puente de consenso, paz y estabilidad en el hemisferio occidental.