Bajo los auspicios de la Embajada de Grecia en Panamá, el historiador argentino Lucas Botta ofreció este martes en el Palacio Bolívar las conferencias tituladas El sueño de Bolívar: Panamá como la nueva Grecia del mundo moderno y el Congreso que pudo cambiar la historia, como parte de la conmemoración del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de 1826.
Las conferencias fueron presentadas por el ministro de Relaciones Exteriores encargado, Carlos Guevara Mann, y la secretaria ejecutiva de la Comisión Interinstitucional del Bicentenario, María Alejandra Eisenmann.
El ministro encargado Guevara Mann se refirió a la presencia de la cultura clásica y el legado helénico en el pensamiento político de los próceres de la independencia de España y entre los delegados al Congreso Anfictiónico. Destacó que, en el marco de la conmemoración del bicentenario, el Gobierno Nacional ha priorizado la recuperación de la memoria histórica, la reflexión académica y la acción diplomática.
La secretaria ejecutiva Eisenmann habló sobre la profunda conexión geopolítica, la analogía histórica y la geográfica entre Grecia que, en la antigüedad, moldeó el pensamiento, el comercio, la guerra y la política, y Panamá, que, siglos después, heredó una función histórica similar como punto de encuentro entre culturas y rutas comerciales.
En sus disertaciones, el historiador Botta resaltó el papel estratégico de Panamá en el sistema internacional, como un símbolo de conexión, integración y diálogo.
Indicó que Bolívar entendió con extraordinaria claridad este significado histórico. Más allá de la independencia política, su pensamiento concebía una América unida, capaz de actuar con fuerza y dignidad frente a las amenazas externas.
En ese proyecto de integración continental, el Istmo ocupaba un lugar central, plasmado en la célebre Carta de Jamaica de 1815, que reconocía el potencial de Panamá como punto de unión de las naciones americanas y escenario idóneo para debatir sobre la paz, la seguridad y la cooperación internacional, afirmó.
Para Bolívar, añadió el historiador Botta, era indispensable complementar la independencia con un sistema de concertación entre repúblicas libres, unidas por normas comunes, comprometidas con la paz, la cooperación y la defensa recíproca. Ese era el propósito del Congreso reunido en el Istmo entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826, sentar las bases de una comunidad internacional americana fundada en el derecho.
“El Congreso Anfictiónico de Panamá marcó un camino más allá de los resultados, sentó precedentes, planteó contenidos y criterios, y plantó la bandera de la identidad americana, la integración y la cooperación”, concluyó el historiador argentino.