La Embajada de Panamá en Trinidad y Tobago conmemoró el 32 aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países con la Gala Cultural Panamá en el Corazón del Caribe, celebrada en el Queen’s Hall de Puerto España.
La actividad fue encabezada por el embajador Diomedes Carles, y reunió a autoridades nacionales, miembros del cuerpo diplomático, representantes de organismos internacionales y miembros de las comunidades panameña y latinoamericanas residentes en Trinidad y Tobago.
Entre los invitados especiales estuvieron el presidente de la Corte Caribeña de Justicia, Winston Anderson; el juez de la Alta Corte, Frank Seepersad; la diputada y vicepresidenta de la Cámara de Representantes, Dr. Aiyna Ali; la secretaria permanente adjunta del Ministerio de Asuntos Exteriores y CARICOM, Ayesha Wharton; y la presidenta de Queen’s Hall, Janice Learmond-Criqui.
Durante su intervención, el embajador Carles destacó los profundos vínculos históricos que unen a ambas naciones, subrayando que este legado compartido adquiere un significado aún más especial al coincidir, en este mismo año, con la conmemoración del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, un hito que simboliza la visión integradora del Libertador Simón Bolívar y que continúa inspirando los principios de unidad, diálogo y cooperación regional que orientan la política exterior panameña, y cuya remembranza Panamá estará llevando a cabo en los próximos días.
“Hace apenas unas semanas celebramos 32 años de relaciones diplomáticas entre Panamá y Trinidad y Tobago. Sin embargo, nuestra verdadera relación nació mucho antes, cuando hombres y mujeres de esta hermosa tierra viajaron a Panamá para dedicar su trabajo y su esfuerzo a la construcción del Canal”, expresó.
El diplomático afirmó que la relación bilateral está sustentada por una herencia compartida que trasciende las fronteras.
“Estamos unidos por algo mucho más profundo que los mapas: la historia, la sangre, la música y el mismo mar que compartimos”, señaló.
Carles también resaltó la influencia cultural recíproca entre ambos pueblos.
“Así como Trinidad dejó su huella en el Canal, también sembró el ritmo del calipso y la alegría vibrante del Caribe en suelo panameño. Hoy la vibración del steelpan trinitense encuentra su eco perfecto en los tambores de nuestro istmo. Somos, en esencia, dos caras de una misma moneda musical”, afirmó.
El embajador destacó además el potencial de cooperación entre ambos países.