En reunión sostenida este viernes en el Palacio Bolívar, el viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación, Carlos Guevara Mann, y el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, reflexionaron sobre la conexión entre la iglesia católica y el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826.
Durante la conversación, destacaron aspectos vinculantes como la realización del congreso en la sala capitular del antiguo convento de San Francisco, donde en 1826 se reunieron los delegados de las repúblicas americanas a fin de constituir una confederación para proteger la soberanía, consolidar la independencia y garantizar la paz mediante la cooperación mutua y la defensa colectiva.
El viceministro Guevara Mann explicó que las actas del congreso registran el saludo del Cabildo Eclesiástico de Panamá, presentado al congreso el día de su instalación. Monseñor Ulloa exteriorizó su interés en ese hecho histórico y comentó que “la Iglesia siempre acompaña los actos de reivindicación ciudadana”.
El viceministro Guevara Mann y el arzobispo Ulloa intercambiaron opiniones sobre los valores y derechos humanos planteados hace dos siglos en Panamá, muchos de los cuales están presentes en los principales pronunciamientos del Vaticano, incluyendo la encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV, publicada días atrás, el 15 de mayo.
El viceministro Guevara Mann dijo que el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, firmado el 15 de julio de 1826, plantó, de forma revolucionaria, principios aún vigentes, como la integridad territorial y la igualdad soberana de los Estados, dignidad humana, el rechazo al tráfico humano, la libertad ciudadana y el derecho a la movilidad, entre otros.
Monseñor Ulloa hizo hincapié en que la encíclica Magnifica humanitas alude a la soberanía y el derecho a la autodeterminación de los pueblos, al bien común como pilar social, a la protección de la identidad de cada pueblo, y a la comunión frente al individualismo ante las necesidades de los más vulnerables, pobres, enfermos y migrantes.