El Diálogo sobre el Agua de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) tuvo lugar este miércoles en Roma, como parte del Foro Mundial de la Alimentación, con la participación de numerosos delegados de alto nivel de los Estados miembros, organismos asociados y representantes de la sociedad civil internacional. Panamá estuvo representada por el viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación, Carlos Guevara Mann.

Panamá, país de cuencas y sede de un canal interoceánico, reconoce que “el agua no es solo un recurso, es parte esencial de nuestra identidad, de la vida de nuestras comunidades y del sistema que conecta al mundo entero”, dijo el viceministro Guevara Mann en su intervención en el dialogo organizado por la FAO.

Destacó que Panamá es consciente de la enorme responsabilidad que le atañe “en la conservación del agua, porque entendemos que el agua que fluye por nuestras cuencas sostiene no solo nuestra economía, sino, también, el comercio mundial, así como nuestra alimentación y la de miles de millones de personas en el planeta.”

El alto funcionario recalcó las palabras del presidente José Raúl Mulino en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el que anunció el Pacto con la Naturaleza, el cual amalgama el compromiso de Panamá en materia de cambio climático, biodiversidad y manejo sostenible de la tierra. «Ese pacto nacional impulsa soluciones basadas en la naturaleza, promueve la adaptación de los sistemas productivos y fortalece la resiliencia hídrica y alimentaria», afirmó el viceministro Guevara Mann.

Comentó que Panamá ha sido reconocida como uno de los pocos países con saldo negativo de carbono, lo que significa que los ecosistemas del país absorben más carbono del que emiten. “Mantener esta clasificación”, añadió, “nos impone la obligación de proteger nuestros bosques y manglares, que son nuestra primera línea de defensa frente al cambio climático y esenciales para el ciclo del agua.”

En este esfuerzo, la alianza con la FAO ha sido clave y se manifiesta a través de proyectos emblemáticos, tales como:

El manejo sostenible de la tierra y restauración de paisajes productivos en cuencas hidrográficas”, financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (Global Environment Facilty), que impulsa prácticas climáticas inteligentes para la agricultura y la ganadería en las cuencas de los ríos Chiriquí Viejo, Santa María y La Villa.

El programa de adaptación basada en ecosistemas en el corredor seco de Panamá, implementado junto al Fondo Verde del Clima (Green Climate Fund) y el Banco Centroamericano de Integración Económica, que promueve tecnologías eficientes, restauración de paisajes y fortalecimiento institucional.

La iniciativa de conservación colaborativa de los biomas críticos forestales del Darién, provincia dentro de la cual existe una reserva de la biosfera: el Parque Nacional Darién, inscrito en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO, cuyos bosques tropicales son vitales para la regulación hídrica y la conexión ecológica entre Centro y Sudamérica.

Todas estas acciones, concluyó el viceministro Guevara Mann, “reflejan una visión integral que conecta las aguas de nuestras cuencas, necesarias para la biodiversidad y la vida humana en nuestro territorio, con las del Canal, lo que evidencia que la resiliencia hídrica es también resiliencia económica y climática”.

El dialogo organizado por la FAO hizo énfasis en una gestión racional y solidaria del agua, necesaria para la supervivencia humana sobre la tierra.

La delegación encabezada por el viceministro Guevara Mann, la conforman el representante permanente de Panamá ante los organismos internacionales en Roma, Francisco Ameglio Samudio; el representante permanente adjunto, Tomás Duncan; y Stephanie Lewis, tercera secretaria.

Discurso del Dr. Carlos Guevara Mann

Viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación de Panamá

en el Panel 2: “Agricultura resiliente al cambio climático” del

Diálogo sobre el agua en el marco del

Foro Mundial de la Alimentación

Roma, 15 de octubre de 2025

 

El Gobierno de Panamá expresa su satisfacción por esta sesión dirigida a considerar y atender la situación del agua, en el marco del octogésimo aniversario de la FAO y del Foro Mundial de la Alimentación, desde las perspectivas del multilateralismo y la cooperación internacional, valores que compartimos.

 

Para Panamá, un país de cuencas y sede de un canal interoceánico, el agua no es solo un recurso: es parte esencial de nuestra identidad, de la vida de nuestras comunidades y del sistema que conecta al mundo entero. Su gestión sostenible es, por tanto, un asunto estratégico para la estabilidad global y la seguridad alimentaria mundial.

 

Somos conscientes de la enorme responsabilidad que nos atañe en la conservación del agua, porque entendemos que el agua que fluye por nuestras cuencas sostiene no solo nuestra economía, sino, también, el comercio mundial, así como nuestra alimentación y la de miles de millones de personas en el planeta.

 

El Canal de Panamá, siempre en manos neutrales y de sus legítimos dueños, cumple un papel esencial en la conectividad global, garantizando el tránsito de bienes, alimentos y recursos energéticos. Su funcionamiento depende directamente de la disponibilidad de agua, lo que convierte la gestión hídrica sostenible en una prioridad nacional y global. Al proteger nuestras cuencas, protegemos el propósito del canal como infraestructura facilitadora de la seguridad alimentaria mundial.

 

En este contexto, como lo anunció nuestro presidente en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el 24 de septiembre de 2025, Panamá ha decidido integrar la gestión del agua, la agricultura y el clima bajo una sola visión nacional: el Pacto con la naturaleza (“Nature Pledge”), el cual amalgama nuestros compromisos en materia de cambio climático, biodiversidad y manejo sostenible de la tierra. Este pacto nacional impulsa soluciones basadas en la naturaleza, promueve la adaptación de los sistemas productivos y fortalece la resiliencia hídrica y alimentaria.

 

Nuestra agricultura avanza hacia un modelo más resiliente al cambio climático y bajo en carbono, con dos propósitos complementarios:

 

  1. Contribuir a la seguridad alimentaria y climática global;

 

  1. Sustentar las operaciones del canal y la disponibilidad de agua.

 

Panamá ha sido reconocida como uno de los pocos países con saldo negativo de carbono, lo que significa que nuestros ecosistemas absorben más carbono del que emiten. Mantener esta clasificación nos impone la obligación de proteger nuestros bosques y manglares, que son nuestra primera línea de defensa frente al cambio climático y esenciales para el ciclo del agua.

 

En este esfuerzo, la alianza con la FAO ha sido clave. Panamá avanza en la gestión integrada de sus cuencas hidrográficas mediante proyectos emblemáticos, tales como:

 

  • El Manejo sostenible de la tierra y restauración de paisajes productivos en cuencas hidrográficas, financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (“Global Environment Facilty”, GEF), que impulsa prácticas climáticas inteligentes para la agricultura y la ganadería en las cuencas de los ríos Chiriquí Viejo, Santa María y La Villa.

 

  • El Programa de adaptación basada en ecosistemas (AbE) en el corredor seco de Panamá, implementado junto al Fondo Verde del Clima (“Green Climate Fund”, GCF) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que promueve tecnologías eficientes, restauración de paisajes y fortalecimiento institucional.

 

  • La Iniciativa de conservación colaborativa de los biomas críticos forestales del Darién, una provincia dentro de la cual existe una reserva de la biosfera: el Parque Nacional Darién, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, cuyos bosques tropicales son vitales para la regulación hídrica y la conexión ecológica entre Centro y Sudamérica.

 

Todas estas acciones reflejan una visión integral que conecta las aguas de nuestras cuencas, necesarias para la biodiversidad y la vida humana en nuestro territorio, con las del Canal de Panamá, lo que evidencia que la resiliencia hídrica es también resiliencia económica y climática.

 

Reconociendo que los desafíos del cambio climático son compartidos, mientras que nuestras capacidades son diversas y limitadas, reafirmamos la importancia de fortalecer las alianzas internacionales y los mecanismos de financiamiento climático, en un espíritu de cooperación y responsabilidad común, pero diferenciada, conforme al espíritu del Acuerdo de París de 2015 para combatir el cambio climático.

 

La cooperación entre Estados y otros actores es esencial para ampliar el impacto de las acciones que realizamos en el terreno, especialmente, aquellas que buscan asegurar la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios y proteger los recursos hídricos que sustentan la vida.

 

La cooperación Sur-Sur, complementada por el apoyo de los socios tradicionales, puede ser una herramienta poderosa para compartir soluciones de resiliencia hídrica y agrícola en beneficio de todas las regiones del mundo.

 

El agua nos une, nos conecta y nos define. Panamá está comprometida a protegerla, no solo para su propio desarrollo, sino para la seguridad alimentaria, la integridad climática y el futuro común de la humanidad.