El valor de la diplomacia cultural en la promoción del multilateralismo y un sistema internacional basado en normas, fue resaltado en la sesión ordinaria de octubre de la Sociedad Bolivariana de Panamá.
A esa sesión asistieron como invitados especiales los representantes de la Red Iberoamericana de Diplomacia Cultural (RIDCULT), integrada por 22 países de la región, que celebra su reunión anual en esta capital.
Durante el acto, realizado en el histórico Salón Bolívar, sede en 1826 del Congreso Anfictiónico de Panamá, el viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación y presidente de la Sociedad Bolivariana, Carlos Guevara Mann, recordó que Simón Bolívar entendió que la libertad, para sostenerse, requería educación, virtud cívica y conciencia ciudadana.
“La cultura, en este sentido, se convierte en un puente entre la libertad conquistada y la libertad sostenida”, destacó el viceministro Guevara Mann.
La música, la literatura, las artes y la historia son instrumentos que permiten internalizar la libertad, comprender su valor y transmitirlo a quienes nos sucederán.
En un discurso pronunciado en Bogotá, en 1815, el Libertador Bolívar, afirmó que solo la educación, el civismo y la virtud pueden sostener el sistema republicano de gobierno. Por ello, “libertad y cultura se entrelazan de manera inseparable”, afirmó el viceministro Guevara Mann.
Destacó, además, la labor de quienes promueven la diplomacia cultural y el entendimiento entre los pueblos, como la Red Iberoamericana de Diplomacia Cultural de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), que coordina 14 programas de cooperación cultural, entre ellos Ibermúsica, Ibermuseos, Iberartesanías, fortaleciendo los lazos culturales entre naciones y consolidando la libertad, el diálogo, la cooperación y el desarrollo sostenible.
El orador de fondo en la sesión de la Sociedad Bolivariana de Panamá, el mexicano Enrique Vargas Flores, actual coordinador de RIDCULT y del Espacio Cultural Iberoamericano de la SEGIB, reiteró que la cultura es desarrollo y que los Estados deben asumir la sostenibilidad cultural como una obligación irrenunciable, señalando la importancia de integrar la cultura, la ética y la cooperación como motores del progreso y la cohesión de Iberoamérica.
En la ruta hacia el Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá exhortó a renovar el compromiso bolivariano con la integración, la libertad y el multilateralismo para seguir construyendo respuestas a los desafíos actuales. El multilateralismo facilita la cooperación entre iguales y la institucionaliza para que perdure, afirmó el viceministro Guevara Mann.
Como funcionario internacional considera que los grandes sueños de 1826 pueden transformarse en políticas públicas sostenibles. “Los Estados soberanos, tejiendo lazos bilaterales y los organismos internacionales, generando espacios de neutralidad e igualdad para la cooperación y el diálogo, como el iberoamericano”, afirmó Vargas Flores.
El ideal de unidad de 1826 se traduce actualmente en una visión de integración cultural, social y de desarrollo, afirmó el coordinador, destacando la importancia de la educación para la construcción del acervo cultural nacional, regional y mundial.
En el espacio iberoamericano, la diplomacia cultural constituye una herramienta estratégica de política exterior hacia un multilateralismo basado en las afinidades lingüísticas, históricas y culturales, que refleja la dimensión humana y reafirmando los derechos culturales, aseguró Vargas Flores.
Finalmente, añadió que la conmemoración del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá constituye una oportunidad de proyectar las instituciones culturales y formuló un llamado a la corresponsabilidad, la institucionalización, la cooperación y el multilateralismo, a través de una sólida red de cooperación cultural iberoamericana.