El presidente José Raúl Mulino, acompañado de la primera dama Maricel Cohen de Mulino, rindió honor a los mártires del 9 de enero de 1964, en un acto solemne que conmemoró la gesta que impulsó la reversión del Canal a manos panameñas, así como la reintegración del territorio nacional.
El sitio para este homenaje, de los sucesos ocurridos hace 62 años, fue el monumento La Llama Eterna, ubicado en el Centro de Capacitación Ascanio Arosemena, en el que el orador de fondo fue Javier Martínez-Acha Vásquez, ministro de Relaciones Exteriores.
"Fue el momento en que un pueblo pequeño en territorio, pero inmenso en dignidad, le dijo al mundo que su soberanía no se negocia, se respeta", dijo en el acto el canciller Martínez-Acha Vásquez.
Los mártires -explicó- "fueron parte trascendente de una generación que fue consciente de su deber patriótico y cumplieron como panameños en ese episodio que forma parte esencial de la historia nacional".
Además recordó que sin el sacrificio de los 21 mártires, no hubiesen sido posibles los tratados Torrijos-Carter, la reversión del Canal y su posterior ampliación.
"Ellos no murieron en vano. Murieron para que hoy podamos decir, sin miedo y sin permiso, que el Canal es panameño, que el territorio es panameño, que el destino es panameño", resaltó.
Al final del acto, miembros del Movimiento Nacional de Mártires de Enero de 1964 entregaron una placa de reconocimiento al presidente Mulino, "como mérito imperecedero a la actitud asumida ante los embates temerarios e intervencionistas de un imperio que no cesa de atacar contra los recursos y la dignidad de las naciones del orbe".
Ese gesto de los sobrevivientes de la histórica gesta conmovió profundamente al mandatario, quien les agradeció por su incansable lucha en defensa de la Patria.
Participaron en la actividad familiares de los 21 mártires, ministros de Estado, el administrador del Canal, Ricaurte Vásquez, autoridades nacionales y miembros del cuerpo diplomático acreditado en Panamá.