Una llamada telefónica del presidente José Raúl Mulino, marcó el primer momento del retorno al país de Javier Olmedo Núñez, el ciudadano panameño que permaneció más de siete meses detenido en Venezuela. El contacto se produjo mientras Núñez era recibido en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, pocas horas después de su llegada a Panamá.

“Quedan atrás los malos días, la injusticia, la violación a tus derechos humanos y, sobre todo, tu secuestro”, dijo el mandatario durante la conversación.

“Como presidente me siento muy contento de que estés aquí, ya con tu familia, y de que puedas arrancar una nueva vida. Lo importante es echar hacia adelante”, añadió.

El presidente Mulino insistió en que el futuro debía imponerse sobre la experiencia vivida. “Tienes que ir siempre hacia adelante y saber que el día de mañana será mejor que el de hoy”, señaló, reiterando el respaldo del Gobierno panameño.

Visiblemente emocionado, Núñez agradeció el acompañamiento recibido durante todo el proceso. “Muy contento de haber regresado a mi país. Agradecido por su llamada y por el apoyo. Sé que usted y su gabinete hicieron todo lo posible”, manifestó. “Como todo panameño y veragüense que soy, orgulloso de mi patria”, añadió.

Núñez fue recibido formalmente por el ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha Vásquez, junto al vicecanciller Carlos A. Hoyos, y el viceministro de Asuntos Multilaterales, Carlos Guevara Mann, en un encuentro en el que se destacó el esfuerzo diplomático sostenido para lograr su liberación.

“Como país estamos muy contentos por su regreso luego de una pesadilla. Este caso siempre fue una prioridad del presidente Mulino, quien nos instruyó desde el primer momento a buscar todos los medios posibles para lograr su liberación”, afirmó.

El canciller Martínez-Acha Vásquez explicó que el trabajo incluyó un seguimiento permanente y gestiones consulares directas. “Se trabajó muy de cerca con nuestra cónsul en Caracas, Susana Thornhill, que fue una pieza importante en este proceso. Insistió en verlo y logró visitarlo, aun cuando solo fue posible en una ocasión”, detalló.

El jefe de la diplomacia panameña señaló además el respaldo internacional recibido. “Se contó con el apoyo del cuerpo diplomático de otros países, particularmente de Qatar y de Estados Unidos. Me siento orgulloso del esfuerzo del cuerpo diplomático panameño, de carrera, de muchos embajadores que pusieron presión donde era necesario, siempre siguiendo la instrucción del presidente Mulino: Que un panameño pudiera volver a dormir en su país”, sostuvo.

Consultado posteriormente por los medios, a su llegada al Aeropuerto Internacional de Tocumen, el canciller Martínez-Acha Vásquez indicó que el Estado panameño evalúa los pasos a seguir tras la liberación.

“Se están valorando las alternativas. Él podría, si así lo desea, incoar un proceso. Evidentemente se violaron todos sus derechos, principalmente su libertad, sin ningún tipo de cargo. Es una decisión que él debe tomar y, si decide hacerlo, nosotros lo vamos a acompañar como país”, aseguró.

Añadió que Panamá mantiene su postura de exigir la liberación de todos los presos políticos. “Entre cancilleres tenemos un discurso coincidente de exigir la liberación de todos los presos políticos”, puntualizó.

En ese mismo escenario, Núñez ofreció sus primeras declaraciones públicas tras recuperar la libertad.

“Muy alegre, la verdad, volver a mi país. Contento de haber salido de un lugar donde estaba totalmente secuestrado bajo un régimen donde no sabíamos qué iba a pasar con nosotros”, relató.

El marino panameño describió las condiciones de su detención y la incomunicación prolongada. “Estuvimos totalmente incomunicados. Nos acusaban de terrorismo y de ser agresores de la Patria. Vivíamos 23 horas encerrados y una hora en un patio pequeño. Eso no se lo deseo ni a mi peor enemigo”, afirmó.

Sobre el trato recibido, señaló que las condiciones fueron inhumanas. “La alimentación al principio fue muy mala. Muchos compañeros intentaron quitarse la vida por la presión y la incertidumbre. Yo mismo dejé de comer en un momento”, confesó.

Núñez reiteró su agradecimiento al Estado panameño. “Estoy agradecido con la Cancillería y con el Gobierno porque sé que hicieron todo por mí. Gracias a ellos estoy aquí”, expresó, antes de reunirse con su familia, poniendo fin a una espera marcada por la angustia.

Su historia comenzó el 13 de junio del 2025, cuando la embarcación Guaiquerí N35, de bandera panameña y tripulación internacional, fue interceptada en la zona económica exclusiva de Venezuela por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, marcando el inicio de un proceso que mantuvo en vilo a su país.

Núñez, quien se desempeñaba como encargado de mantenimiento de motores y maquinaria a bordo, fue retenido por las autoridades venezolanas bajo acusaciones de presuntas irregularidades en la navegación del buque y vinculaciones con espionaje y actividades ilícitas, señalamientos que el Gobierno de Panamá y su familia rechazaron de forma categórica desde el principio.

El caso fue seguido con atención desde las instancias diplomáticas panameñas. La Cancillería de Panamá activó gestiones consulares y multilaterales, mantuvo comunicación constante con los familiares y elevó la situación ante organismos internacionales como la Organización Marítima Internacional y la Organización Internacional del Trabajo, además de plantearlo en foros de alto nivel como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos.