Panamá, en su calidad de presidente pro témpore del Consejo de ministros de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), lidera la realización de la Conferencia Regional sobre Asistencia Humanitaria y Desarrollo, espacio que impulsa una respuesta regional coordinada frente a la crisis que atraviesa Haití.

Desde esa posición, el país ha sido un actor clave en la conducción política del proceso, al albergar la Conferencia, facilitar la convocatoria de socios, promover el mecanismo de cooperación para Haití y dar seguimiento a la implementación del Proyecto del Plan de Acción.

Ante el déficit crítico en el apoyo financiero internacional y la crisis que mantiene a más de la mitad de la población haitiana en situación de necesidad urgente, la AEC, con el impulso de Panamá, anunció que este martes y miércoles se desarrolla el Plan de Acción para Haití, en el marco de la Conferencia Regional de Asistencia Humanitaria y Desarrollo, que tiene lugar en esta capital.

En ese contexto, el ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha Vásquez, señaló que
"La conferencia regional responde a una prioridad regional frente a una crisis humanitaria, institucional y de seguridad sin precedentes, con más de seis millones de personas afectadas y un deterioro acelerado de las condiciones de vida, la gobernanza y los servicios esenciales” dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha Vásquez.

Esa situación no debe entenderse únicamente como un problema nacional, sino como un desafío compartido, ya que -subrayó- la estabilidad de Haití debe dejar de ser vista solo como un problema haitiano y asumirse como una prioridad regional, porque el Caribe es una comunidad de destino compartido.

“Haití no puede esperar y el Gran Caribe no puede permanecer indiferente", añadió el jefe de la diplomacia panameña,  por lo que este espacio técnico regional está orientado a alinear esfuerzos y generar soluciones concretas en áreas clave como acceso humanitario, seguridad alimentaria, salud, agua, protección de la niñez y financiamiento.
Panamá impulsa una respuesta basada en la solidaridad y la cooperación y la respuesta a Haití debe ser regional, solidaria, sostenida, respetando el liderazgo haitiano y los principios humanitarios, resaltó.

"El objetivo es que el pueblo haitiano sienta que el Caribe cree en su futuro, porque cuando Haití se eleva con estabilidad, democracia y esperanza, se eleva también la dignidad de todo el Caribe”, subrayó el canciller Martínez-Acha Vásquez.

El objetivo central de este encuentro es la consolidación del Plan de Acción para la Asistencia Humanitaria y el Desarrollo de Haití, orientado a fortalecer la respuesta regional, articular esfuerzos internacionales y avanzar hacia soluciones sostenibles.

Dicho plan será implementado por un Comité Directivo integrado por 10 países y copresidido por Haití y México.
En este contexto, los Estados miembros de la AEC han ratificado su compromiso de no dejar a ninguna nación atrás, elevando la situación de Haití como una prioridad estratégica para el Gran Caribe.

La AEC ha subrayado, además, la importancia de una colaboración estrecha con socios claves, entre ellos organismos del sistema de las Naciones Unidas, la CARICOM, bancos multilaterales de desarrollo y la Organización de los Estados Americanos (OEA).

“Haití se encuentra hoy en el centro de una de las crisis humanitarias y de seguridad más graves de la historia reciente de nuestra región. El pueblo haitiano enfrenta violencia creciente, desplazamientos masivos y el debilitamiento de servicios esenciales.

En este contexto, la AEC tiene una responsabilidad clara y una oportunidad única: Sumar esfuerzos de forma coordinada, integral y guiada por la apropiación regional, con absoluto respeto por la dignidad y la soberanía del país, explicó la secretaria general de la AEC, Noemí Espinoza Madrid.

Esta iniciativa responde a la compleja crisis multidimensional que atraviesa Haití, en la que la inestabilidad política y la inseguridad han desencadenado una situación de vulnerabilidad extrema para aproximadamente el 50% de su población.

De acuerdo con datos de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria, más de 5.7 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda, incluyendo cerca de un millón de niños en riesgo crítico.