La evidencia histórica, documental y arqueológica recabada hasta el momento sobre el ataque en Bocas del Toro, del periodista combatiente revolucionario mexicano Catarino Garza, en marzo de 1895, no indica la existencia de fosas comunes en el cementerio antiguo ni en ninguna otra parte de este archipiélago del Caribe panameño.
La investigación de campo realizada por los gobiernos de Panamá y México en 2024 solo identificó genéticamente un pequeño hueso que corresponde a Catarino Garza.
Entre 1899 y 1902 tuvo lugar la Guerra de los Mil Días y si bien hubo acciones militares en el sector, la evidencia histórica, documental y arqueológica niega la existencia de fosas comunes que tengan que ser investigadas o exhumadas para devolver restos de combatientes a ningún otro país.
En 2023, especialistas mexicanos y panameños, con sensores remotos (georradares) evaluaron el área donde podrían haber estado los restos de Garza y otros combatientes. En 2024 se llevaron a cabo excavaciones en el cementerio antiguo de Bocas del Toro. La investigación incluyó muestras del suelo del cementerio, registro de la profundidad y ancho de las tumbas, fotogrametría e imágenes aéreas y un escaneo tridimensional que no revela indicios de fosas comunes en el área.
En el ataque de la madrugada del 8 de marzo de 1895 en Bocas del Toro, en el que perecieron Catarino Garza y otros 16 combatientes, solo había una persona nacida en el territorio de la actual República de Colombia, según lo precisan los registros históricos de la época.