
La República de Panamá recibió un conjunto de piezas arqueológicas panameñas que forman parte de la colección Feriz, en un acto que contó con la presencia de Sally Loo Hui, embajadora de Panamá ante el Reino de los Países Bajos, altas autoridades del Gobierno neerlandés, miembros del cuerpo diplomático y representantes del ámbito académico.
La restitución fue posible gracias a la decisión del nieto de Hans Feriz, médico austro-neerlandés y apasionado de la arqueología, que recopiló y coleccionó objetos en sus viajes por América Latina a mediados del siglo XX.
Algunas de esas piezas fueron donadas o vendidas en la década de 1950 al entonces Instituto Real de los Trópicos, actual museo Wereldmuseum de Ámsterdam.
El lote entregado incluye vasijas decoradas, platos y asas de cerámica con una antigüedad estimada entre 950 y 1,500 años, un testimonio invaluable de las culturas originarias del istmo.
Esos objetos aportan información muy valiosa sobre los sistemas sociales y las creencias de los antepasados que poblaron el país.
"Nuestros orígenes están inscritos en el legado de nuestros antepasados. Cada pieza cultural es un testimonio vivo de su creatividad, sus creencias y su visión del mundo. Recuperarlas no solo es un acto de justicia histórica, sino también un compromiso con la preservación de nuestra identidad y con las futuras generaciones que heredarán este legado"

Asimismo, expresó su agradecimiento a la familia Feriz, cuya decisión en memoria de Hans Feriz hace posible la devolución de este patrimonio, así como al Ministerio de Educación, Cultura y Ciencia de los Países Bajos, a la Facultad de Arqueología de la Universidad de Leiden y al Departamento de Antropología de la Universidad de Arkansas, instituciones que desempeñaron un papel clave en el proceso.
En el marco de este singular evento, Loo Hui también se reunió con tres estudiantes panameños que están cursando un doctorado en Arqueología en la Universidad de Leiden y que, a su vez, están realizando investigaciones sobre el patrimonio arqueológico del istmo.
Los jóvenes investigadores explicaron con mayor detalle la relevancia de las piezas restituidas y resaltaron su valor como fuente de conocimiento científico y cultural.

