Con la participación de 127 adolescentes se celebró este viernes una liturgia penitencial, que fue presidida por su Santidad el papa Francisco, en el Centro de Cumplimiento de Menores de Las Garzas, como parte de la agenda de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y que contó la presencia del presidente de la República, Juan Carlos Varela Rodríguez.

El sumo pontífice condenó las etiquetas impuestas por la sociedad a través de la murmuración y el chisme, los que calificó como dos males que invitan a la confrontación.

Expresó que este tipo de actuaciones se hacen a través de la cultura del adjetivo que descalifica a la persona, esta actitud contamina todo, que levanta muros invisibles, y crea una actitud de marginación.

“Con la vida de la gente parece más fácil poner rótulos y etiquetas que congelan y estigmatizan no solo el pasado sino también el presente y el futuro de las personas. Rótulos que, en definitiva, lo único que logran es dividir: acá están los buenos y allá están los malos; acá los justos y allá los pecadores”, señaló su Santidad.

“El hilo se corta por el lado más débil, que es la de los pobres y la de los indefensos que son los que más sufren estas condenas sociales, que no permiten levantarse. El dolor que genera ver que una sociedad concentra sus energías más en murmurar e indignarse que escuchar y luchar crear oportunidades y transformación”, reflexionó Francisco.

A su llegado al Centro, el Santo Padre fue recibido por su directora, Emma Alba Tejada. Posteriormente, uno de los jóvenes privados de libertad brindó su testimonio ante el Vicario de Cristo.

Durante la liturgia penitencial el papa Francisco entregó al Centro de Cumplimiento una escultura de bronce con Cristo en la cruz, que tiene ramos de olivos incrustados. A su vez, los jóvenes del centro le entregaron una canasta con víveres y un cuadro.

Concluida la liturgia penitencial el sucesor de Pedro confesó a tres chicos, otros tres fueron confesados por monseñor José Domingo Ulloa, Arzobispo de Panamá, mientras que el párroco del penal atendió a otros tres.

El encuentro con estos adolescentes privados de libertad es el primero que se registra durante una JMJ, por la condición que atraviesan que están limitados a participar de este gran evento de integración sociocultural de carácter religioso. Es por ello que para esta liturgia penitencial fueron seleccionados 84 chicos del centro de Las Garzas, cinco del Centro Arco Iris, seis de la residencia femenina; y también de las provincias, así: 8 vinieron de Herrera, 10 de Chiriquí y 14 de Colón.

El Centro de Cumplimiento de Adolescentes, ubicado